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Alex Gibney, director del documental Musk: “Elon nunca quiso hablar, pero su padre fue el primero en aceptar”

Gibney estrenará el documental de casi cuatro horas Musk el 16 de octubre en EE UU. Errol Musk, padre del magnate, y algunas de sus exparejas accedieron a participar.

Fuente WIRED 24 min de lectura
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Solo una persona aceptó de inmediato participar en el nuevo documental de Alex Gibney sobre Elon Musk: su padre. "Errol Musk estuvo dispuesto desde el primer momento", cuenta Gibney.

Con el tiempo, Gibney terminó entrevistando a decenas de personas del entorno de Musk para la película. Entre ellas aparecen su primera esposa, Justine Musk, y su expareja Ashley St. Clair. La periodista Kara Swisher, el cofundador de LinkedIn Reid Hoffman, yo y la directora editorial global de WIRED, Katie Drummond, también hablamos con Gibney para Musk.

central

Sin embargo, lograr la participación de Errol Musk, con quien el CEO de Tesla y SpaceX mantiene una relación complicada, marcó un punto de inflexión. "A todos los demás les costó mucho aceptar. Fue muy difícil conseguir gente, el riesgo de hablar de Musk con franqueza era elevado", insiste Gibney.

Una vez que Gibney entrevistó a todos sus protagonistas, dispuso de material suficiente para realizar un documental de casi cuatro horas de duración, incluido un intermedio de 10 minutos. Se trata de un retrato demoledor del CEO billonario, en el que se detalla hasta qué punto su genialidad se basa en su formidable capacidad para promover su propia mitología, y el precio de las acciones de sus empresas que cotizan en bolsa.

Musk se negó a darle una entrevista a Gibney. En su lugar, el equipo del director investigó todos los comentarios públicos que Musk ha hecho en estos años y creó un "Elon Musk simulado" que aparece a lo largo de toda la película.

Conversé con Gibney sobre su experiencia al rodar la película, por qué decidió que su Elon simulado resultara bien parecido y qué material tuvo que dejar fuera.

Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad.

Las exparejas de Musk revelan su lado más oscuro en un nuevo documental

Las entrevistas con Justine Wilson y Ashley St. Clair en el documental Musk, de casi cuatro horas de duración, describen al hombre más rico del mundo como una persona caprichosa y cruel, incluso con sus seres más cercanos.

ZOË SCHIFFER: Muchísimas gracias por estar hoy con nosotros.

ALEX GIBNEY: Me alegro de verte, Zoë.

En los cuatro años que dedicaste a la producción del documental, Elon Musk nunca accedió a una entrevista. Entonces, fue tu equipo quien revisó los archivos de todas sus declaraciones públicas y recrearon una especie de "entrevista simulada", que se mantiene a lo largo de la película como hilo conductor.

Básicamente, refuerza la idea de Musk de que todos vivimos en una simulación. ¿Cómo decidiste adoptar este enfoque para la película?

Bueno, ¿qué más podíamos hacer? Él es el protagonista.

De hecho, pensé que, dado que él había hablado tan abiertamente sobre esta idea de la simulación, cinematográficamente deberíamos aprovechar eso. Deberíamos jugar en el terreno de Elon y hacer una entrevista simulada. A medida que desarrollábamos la idea, empezamos a utilizar sus propias palabras y grabaciones de audio, pero representadas a través de un avatar diseñado por nosotros. Entonces vimos que ese recurso también encajaba muy bien con varios de los temas que queríamos explorar en la película.

Una razón era que el propio Musk ha dicho que vivimos en una simulación. La otra tenía que ver con la importancia de esa idea dentro de su propia historia: esa frontera difusa entre lo real y lo irreal. Además, como buena parte de la película aborda su relación con la IA, nos interesaba explorar también esa conexión inquietante que todos estamos empezando a establecer con los modelos de lenguaje y la forma en que proyectamos ideas, emociones o expectativas sobre estas interfaces. Nos pareció que podía ser un recurso interesante.

Por cierto, te darás cuenta de que, cuando Elon habla con la gente en una entrevista normal, rara vez mira al entrevistador o a la cámara. Siempre está mirando hacia un lado u otro. Así que lo diseñamos de una forma muy diferente, en la que mira directamente al objetivo, al espectador. Vamos a darle un respiro a Elon y, de hecho, creo que nuestro avatar le hace quedar bastante bien en comparación con algunas de sus imágenes recientes.

Justamente, su "Elon Musk simulado" es mucho más atractivo que el real. Tiene un aspecto más definido y bronceado, y…

Es como si llevara dos días sin afeitarse.

Exacto. ¿Fue una elección intencionada? Y, si sí, ¿puedes explicarnos por qué lo hiciste?

Quiero que la estrella de mi película se vea bien. Pero también creo que habría sido un error caer en el terreno de la IA de mala calidad, como algunas imágenes que los fans de Elon están publicando sobre mí ahora mismo, para denigrarlo.

Además, en cierta medida, la historia también trata sobre la construcción de la imagen. Así que pensé: "Divirtámonos un poco". Empezamos diciendo: "¿Qué aspecto debería tener? ¿Cómo debería vestirse?". Lo sentamos en una silla gamer y le pusimos una chamarra de cuero. Fueron decisiones deliberadas.

Eso también aplica a los comentarios que hace, omití los más torpes que Musk ha dicho.

Creo que funcionó muy bien para la película. La he visto un par de veces y hay imágenes muy famosas de Elon Musk; por ejemplo, aquella en la que aparece sin camiseta en un yate. Si hubieras elegido una imagen menos favorecedora, habría parecido que estabas recurriendo a sus mismas tácticas, y eso podría haber debilitado el mensaje de la película. En cambio, mostrarlo de una forma más favorecedora permitió cuestionarlo con mayor fuerza y, al mismo tiempo, de una manera que se siente justa.

Sí, fuimos respetuosos. Le dimos una buena imagen. Y mucho mejor cuando llegamos al archivo, sobre todo al de la salida a bolsa de SpaceX, cuando empezó a parecerse a Kim Jong Il. No se trata de poner palabras en boca de nadie, porque todas estas son declaraciones que Elon Musk ha hecho realmente, y ni siquiera es como si estuvieras mezclando cosas a propósito.

Pero al hacer que mire directamente a la cámara, estás tomando una decisión por él que no podrías tomar con un entrevistado real. ¿Cómo manejaste las implicaciones éticas de eso?

Creo que ahí está una de las principales diferencias entre un documental como este y una entrevista en un podcast: nosotros situamos esas imágenes dentro de un contexto cinematográfico mucho más amplio. Las imágenes no solo ilustran lo que se dice, también buscan transmitir una idea o plantear preguntas que lleven al espectador a reflexionar.

Como sabes por haber participado en la película, te entrevistamos frente a una pantalla verde y después te colocamos sobre un fondo que vamos revelando en distintos momentos. Todo eso formaba parte de esa sensación de extrañeza, de esa mezcla entre lo real y lo irreal en la que vivimos ahora

Entiendo…

También está la decisión de grabarlo mirando directamente a la cámara. A veces lo hago y otras no. Eso genera una relación psicológica interesante con el sujeto, una sensación que para mí es real e irreal al mismo tiempo.

Formaba parte de una idea más amplia: encontrar una manera de que la forma de la película, sus recursos visuales y narrativos, reflejara también los temas que queríamos explorar.

Además, hace que parezca que hay una buena dosis de convicción detrás de lo que dice, y se crea esa relación entre él y el público. Tengo la sensación de que, a lo largo de su vida pública, no parece haber mostrado lealtad ni haber tenido una ideología ligada a una identidad política coherente, ni siquiera hacia sus colegas o amigos cercanos. Estas cosas van cambiando y evolucionando. ¿Cómo surgió en ti ese deseo de transmitir una imagen de Elon Musk que representara, en la medida de tus posibilidades, al verdadero Elon?

Estoy de acuerdo con lo que acabas de decir sobre la ideología de Elon. Creo que se han escrito muchos libros sabios y muy perspicaces que a veces cometen un error crítico. Intentan dar una coherencia al pensamiento de Elon que no estoy seguro de que exista. Creo que es alguien que improvisa y cambia de forma constantemente. Tiene una imagen de sí mismo que quiere transmitir, pero la moldea y la modifica según las circunstancias y las pruebas, como se vio en su forma de actuar con Obama frente a la forma en que lo hizo con Trump.

Quiero decir, había una historia de fondo, pero aun así ambos le sirven al mismo propósito, que es: "¿Cómo consigo sacarle la mayor cantidad posible de recursos al gobierno federal?".

Yo también he reflexionado bastante sobre esto. El haber comprado Twitter ahora sirve como un ejemplo muy claro: en su momento fue una decisión impulsiva, pero ahora que se ha convertido en una gran fuente de poder político para él, existe esa tendencia a pensar: "Todo este tiempo sabía lo que estaba haciendo".

Mi opinión siempre ha sido que, si Elon tiene un superpoder, es que posee una tolerancia al riesgo bastante alta, por lo que es capaz de tomar decisiones precipitadas y luego lidiar con las consecuencias de una forma que una persona un poco más cautelosa quizá no podría.

Se siente muy cómodo con el riesgo. Es como si recorriera la vida en una canoa descendiendo por los rápidos. Cuando ve una roca ahí, se desvía por un lado; ve otra roca o un cambio en la corriente, se desvía por el otro. En el caso de Twitter, compró la empresa casi por un reto, pagó una cantidad desmesurada por ella y, además, prescindió por completo de la debida diligencia.

Desde el punto de vista de un hombre de negocios, fue una auténtica tontería. Pero a él no le importaba porque tenía muchísimos recursos. Twitter, ahora X, siempre fue un vehículo para sus ambiciones y su capacidad para atraer a los inversionistas minoristas.

No creo que lo viera así desde el principio. Solo más tarde, después de haber destruido buena parte del valor de la empresa para el resto de nosotros, debió darse cuenta de que podía convertirla en una poderosa plataforma de propaganda. De pronto, la plataforma adquirió una enorme utilidad política y económica de una manera que Musk no había previsto al principio.

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Mucha gente aceptó hablar contigo para esta película: la primera esposa de Musk, Justine; su exnovia Ashley St. Clair, con quien tiene un hijo; su padre; exsocios comerciales; antiguos compañeros de trabajo; personas a las que ha despedido; la exembajadora ante las Naciones Unidas Samantha Power; y Kara Swisher.

¿Cómo lograste que todas estas personas aceptaran participar y confiaran en ti? ¿Hubo alguien que te sorprendiera por aceptar de inmediato y alguien más a quien tuvieras que convencer con más tiempo y varias conversaciones?

Casi todas las personas que aparecen en esta película necesitaron tiempo para asimilarlo y aceptar participar, en parte porque había una sensación de riesgo asociada a ello. Solo una persona aceptó de inmediato, y esa fue Errol Musk.

¡Increíble!

Fue casi como esa frase de aquella gran película, Jerry Maguire: "Me conquistaste con…"

"Me conquistaste con un 'hola'".

A Errol Musk lo convencimos con un "hola". "Hola, Errol, ¿te gustaría aparecer en este documental?". "Sí". Enseguida enviamos un equipo a su casa. Le hice una entrevista a distancia desde Sudáfrica. Fue la única entrevista que hicimos sin pantalla verde, y se mostró sorprendentemente sincero, a veces de forma intencionada y otras sin quererlo.

A todos los demás les costó mucho más aceptar. Estuve hablando con Justine durante más de un año antes de que accediera a sentarse conmigo. Algo parecido ocurrió con alguien tan influyente como Reid Hoffman. Fue muy difícil conseguir que la gente participara porque, cuando se trata de Musk, hablar de él puede tener consecuencias.

En algunos casos hablé de manera extraoficial con muchas personas influyentes de Silicon Valley. Algunas sentían simpatía por Elon y otras no. Me llamó la atención esa especie de código de silencio, como si pertenecieran a un círculo cerrado en el que no se habla públicamente de los demás.

Aunque aprendí mucho de esas conversaciones confidenciales, también me resultó bastante desagradable. Estamos hablando de una persona que ejerce una enorme influencia sobre todos nosotros. ¿No debería ser importante participar abiertamente en esa conversación pública?

Pero ellos no lo veían así. De hecho, conozco a alguien que es amigo de Elon y valora mucho esa relación. Le dije: "Hablemos de forma extraoficial. Cuéntame qué tiene de especial Elon y por qué te cae tan bien". Y me respondió: "Nunca traicionaría así a un amigo".

También incluí eso en mi libro. No me sorprende tanto. Si estuviéramos hablando de hace seis, siete, ocho, nueve o diez años, sí, no lo creería. Pero se trata de personas similares a las que vuelan a Washington DC para jurar lealtad a Trump, y que van directamente en contra de los valores de los que hablaban hace no mucho tiempo.

Así es.

Quiero hablar de Errol Musk, ya que lo mencionaste. Hay una entrevista muy impactante en la película en la que habla de su hijo. Claramente tuvo una influencia profunda en la vida de Elon Musk, y no positiva. De hecho, esa es una de las ideas centrales de la biografía escrita por Walter Isaacson.

¿Cómo interpretas la influencia de Errol en Elon? ¿Y cómo encontraste el equilibrio entre mostrar las dificultades de su infancia y evitar que se convirtieran en una explicación demasiado simplista de su comportamiento actual?

Sí pienso que Errol Musk tuvo una fuerte influencia en Elon por la forma en que este sintió que su padre lo trataba, a veces con crueldad psicológica. No tenemos constancia de ningún maltrato físico. Pero al observar a Errol también se percibe aquello de "de tal palo, tal astilla".

Hay rasgos de su carácter que ayudan a entender mejor a Elon. Por eso mantuvimos esa parte de la historia breve y contenida, como un elemento más para comprenderlo. Pero creo que la conclusión de Walter Isaacson resulta algo simplista. Mucha gente ha sufrido acoso o maltrato por parte de sus padres y no por eso termina convirtiéndose en alguien que maltrata a los demás.

Presentarlo como una consecuencia casi automática termina eximiendo a Elon Musk de responsabilidad moral. Ese fue uno de los problemas que tuve con el libro de Walter. Al mismo tiempo, hay que reconocer el valor de que pudiera pasar tanto tiempo con Elon, porque el libro contiene una enorme cantidad de detalles útiles.

Pero creo que algunas de sus conclusiones terminan funcionando casi como una justificación de la crueldad que Musk ha mostrado públicamente. Hay que conocer su historia y sus orígenes, pero una explicación no tiene por qué convertirse en una excusa.

Imagino que, al empezar una película como esta, una de las grandes dudas es si vas a conseguir suficiente acceso para que funcione. Es algo que también nos planteamos cuando trabajamos en reportajes largos. ¿Hubo alguna entrevista en particular, quizá con alguien cercano a Musk, que te hiciera pensar: "Ya tenemos suficiente para contar esta historia"?

Curiosamente, ocurrió hasta bastante tarde. Diría que fue durante la entrevista con Justine Musk. La conversación con Ashley St. Clair es impactante por sí sola y ofrece una perspectiva privilegiada sobre las elecciones de 2024. Pero la entrevista con Justine me permitió entender mucho mejor la personalidad de Elon, tanto como persona como en relación con algunos de sus proyectos.

La pregunté algo que no sale en la película, pero me sirvió mucho como guía: qué fue lo que le atrajo de él cuando se conocieron en la universidad, en Canadá. Ella respondió que su enorme confianza en sí mismo.

También dijo algo muy revelador, que sí aparece en la película: que aprendió de Elon lo que era la manipulación psicológica. Esa capacidad de hacer que alguien dude de su propia percepción de la realidad, de convencerlo de que las cosas no ocurrieron como cree o de que está equivocado por cuestionarlas, es una clave importante para entender quién es Elon.

La entrevista de Justine en la película fue muy impactante. Hay varios momentos en los que llora o está a punto de hacerlo. Transmite una autenticidad increíble, y creo que también da la impresión de que no busca llamar la atención, ni poder, ni dinero. De hecho, hay un momento en la película en el que creo que dice: "Realmente quería tener voz y voto en cómo se contaba esta historia".

Pienso específicamente en cuando su primer hijo murió en un incidente relacionado con el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), y Elon Musk tuiteó que lo tenía en brazos. Y Justine dice: "No, este fue uno de los momentos más importantes de mi vida. Murió en mis brazos". Se ve claramente cómo Elon la ha lastimado a lo largo de los años.

Eso me altera un poco emocionalmente incluso solo de pensarlo, porque ese momento fue profundamente doloroso para Elon, algo en lo que Walter Isaacson se detuvo bastante en el libro. Pero atribuirse el mérito en medio de una tragedia como esa parece tan infantil y mezquino y, un claro ejemplo del "síndrome del protagonista".

Una de las características que definen a Elon Musk es que, a medida que fue acumulando poder, él terminó convirtiéndose en el protagonista absoluto de todas sus empresas y también de sus matrimonios. Todos los demás quedan en segundo plano.

En cambio, Justine es una narradora. Es una novelista con talento. Leí muchos de sus blogs y también el artículo que escribió para Marie Claire. Tiene una gran capacidad para contar historias porque intenta llegar a una verdad más profunda.

Creo que cuando Elon cuenta historias hace casi lo contrario: recurre a la ficción para construir su propio mito. En lugar de acercarnos a la realidad, la distorsiona y nos aleja de ese trabajo difícil, y a veces doloroso, de enfrentarnos a lo que realmente ocurrió

Me da curiosidad saber qué opinas: ¿Musk realmente cree lo que dice o miente a sabiendas?

Creo que se acerca más a lo primero, y he tratado con varias personas que son así. Sam Harris, en la película, distingue entre mentirosos y charlatanes: los mentirosos tienen que llevar un control minucioso de la verdad para saber cuándo y cómo mienten.

Quienes dicen tonterías suelen limitarse a soltar lo primero que se les pasa por la cabeza. Pero creo que, en el caso de alguien como Elon Musk, o de otras personas con las que he tratado, como Elizabeth Holmes, los ejecutivos de Enron o incluso Lance Armstrong, ocurre algo distinto.

Cuando estás convencido de que tu causa es justa, puedes llegar a sentir que tienes derecho a inventar cosas. Con el tiempo, esa idea de que el fin justifica los medios puede corromperte hasta el punto de producir una especie de engaño psicológico: para expresarte con absoluta seguridad y convencer a los demás, terminas necesitando creer lo que estás diciendo.

Lo vi con Lance Armstrong. Podía mirar a la gente a los ojos durante una rueda de prensa y decir con total convicción: "¿Cómo se atreven a afirmar que yo, como superviviente de cáncer, utilizaría sustancias dopantes?". Y después bajaba del estrado y se sometía a una transfusión de sangre.

Pero creo que, en ese momento, realmente creía lo que decía. Esa convicción es precisamente lo que permite ser tan persuasivo. Se ve en personas que empiezan a volverse adictas al poder que acumulan y que, además, descubren que tienen una enorme capacidad para convencer a los demás.

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Tu película también aborda el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una breve etapa de Musk en Washington, DC, durante la que se eliminaron alrededor de 300,000 puestos federales con el objetivo declarado de "reducir el déficit".

Samantha Power, exembajadora ante la ONU, habló específicamente de las vidas que, según ella, ya se han perdido y de los millones que podrían verse afectadas tras el cierre de USAID. Después de investigar a fondo DOGE para la película, ¿qué crees que significaron realmente para Musk ese periodo y ese experimento?

No se trataba realmente de despilfarro, fraude o abuso. Había un componente de crueldad teatral que intentamos reflejar en la película al mostrar los recortes de DOGE como si fueran un videojuego de shooter en primera persona, en contraste con el testimonio mucho más sobrio de Samantha Power sobre los niños que, según ella, murieron como consecuencia de esas decisiones.

Creo que el discurso sobre el despilfarro funcionaba en muchos sentidos como una distracción: "Esto es lo que estamos haciendo". Pero, en realidad, había algo mucho más interesado detrás. Musk, como magnate tecnológico, estaba contribuyendo a desmantelar buena parte del aparato regulador del Estado.

Si eso provocaba daños colaterales, si moría gente o aumentaban las enfermedades, parecía importar poco. También implicó debilitar a los inspectores generales y a la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB). Se acusó de corrupción a mucha gente sin presentar pruebas, y así sucesivamente.

La otra cuestión, quizá la más controversial y que todavía seguimos investigando, tiene que ver con los integrantes de DOGE. Aunque sabían muy poco sobre las agencias a las que entraban, parecían entender muy bien cómo acceder y extraer datos.

Un responsable de TI de una agencia federal me contó que se les concedió acceso de "superadministrador", lo que les permitía atravesar muchas de las barreras diseñadas para proteger información clasificada y datos privados.

Eso les dio acceso a enormes cantidades de información a las que, hasta entonces nadie había podido acceder. Y creo que todo el espectáculo público alrededor de DOGE terminó ocultando en buena medida lo que realmente estaba ocurriendo.

Los integrantes de DOGE publicaban en X una especie de "muro de recibos" en el que presumían de los contratos que habían recortado. El problema es que muchas veces tomaban como referencia el valor máximo que podía alcanzar un contrato durante toda su vigencia, no lo que realmente se había gastado. La diferencia podía ser de millones de dólares.

Así que anunciaban ahorros que estaban muy lejos de las cifras reales. En otro momento, que también aparece en la película, Elon Musk aseguró que habían encontrado a muchas personas de 150 años cobrando prestaciones de la Seguridad Social. Lo que no parecía entender es que el sistema utiliza tecnología muy antigua y, cuando falta la fecha de nacimiento de una persona, puede asignarle por defecto una fecha que hace que parezca tener esa edad.

Cualquiera que hubiera trabajado en la Administración de la Seguridad Social (SSA) podría habérselo explicado. Pero no parecían demasiado interesados en esos detalles. Y si realmente quieres combatir el despilfarro, el fraude y el abuso, precisamente son los detalles los que importan.

Correcto. Y, de hecho, el detalle que has mencionado sobre la Seguridad Social estaba publicado en la página web de la Seguridad Social. Así que podrían haber consultado la página web. Pero se trata de ese tipo de crueldad teatral en la que casi ni les importaba.

Una de las entrevistas más escalofriantes, que obtuve de una declaración jurada, fue con uno de los integrantes de DOGE, un chico llamado Nate Cavanaugh.

Te escucho.

Le preguntaron a Nate: "¿No te preocupaban las vidas afectadas por todos esos despidos masivos y el sufrimiento que podían causar?". Él respondió: "Bueno no, pensábamos que era más importante reducir el déficit federal". Entonces le preguntaron: "¿Y lo redujeron?". "No".

Para alguien a quien se presenta como un genio, cabría esperar algún tipo de análisis previo. Pero eso se parece mucho a lo que ocurrió en Twitter, como tú sabes mejor que nadie: despidieron a personas que ocupaban puestos fundamentales sin entender siquiera cuál era su función.

El documental dura algo menos de cuatro horas.

Tres horas y 45 minutos, pero hay un intermedio de 10 minutos.

Pero sé, por haber hablado contigo y haber estado involucrada en el proyecto, que dejaste muchísimo material fuera en la sala de edición. ¿Qué fue lo más difícil de cortar? ¿Hubo alguna parte que te hubiera gustado conservar? ¿Y cómo tomaste finalmente esas decisiones?

Hay secciones que me hubiera gustado conservar en una versión mucho más extensa. Una de ellas es la de Twitter, porque teníamos muchos más detalles sobre el caos que se vivió allí. Lo mismo ocurrió con DOGE. Había muchas cosas que me habría gustado desarrollar en lugar de tener que reducirlas a lo esencial.

También dejamos fuera la compra de SolarCity, la empresa de paneles solares fundada por los primos de Musk, una historia que me parecía fascinante. También investigamos sus posibles vínculos con Rusia, un tema bastante impactante, aunque nunca logramos determinar con claridad hasta dónde llegaban.

Además, quedaron fuera una investigación de contrainteligencia, el conflicto de Musk con la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) por sus tuits y una declaración bajo juramento extraordinaria. Me interesan mucho esos testimonios porque pueden revelar muchísimo sobre una persona, sobre todo cuando alguien con poder se ve obligado a responder preguntas directamente.

Así que tuvimos que dejar fuera una enorme cantidad de material fascinante. Quizá algún día terminemos publicándolo para gente tan obsesiva como nosotros.

Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Alondra Flores.

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